lunes, 28 de junio de 2010

CRÓNICA FEMENINA N° 4 ¡SOY UN HOMBRE Encerrado en Cuerpo de MUJER!

Las mujeres son por naturaleza un mundo indescifrable, una dimensión desconocida con tantas definiciones y aleas como estrellas de medianoche, pero existe una nueva generación, las que no lloran, las de mente simplista y que jamás se victimiza… los (as) denominados (as) “hombres encerrados en cuerpo de mujer”, esa especie antinómica que pueden ser mutantes o portadoras del síndrome de negación (ME NIEGO A RECONOCER QUE SUFRO ESTANDO SOLTERA), pero que son obsesivamente aclamadas por la audiencia mujeril como “NUESTRA ÍDOLO JUVENIL…” ¿qué somos?
Les parecerá irónico que me incluya, pero resulta que; mutante o portadora, soy parte de esta especie EVOLUCIONADA y; por maleficio o bendición, me intuyo incurable.
Esta vez la protagonista somos nosotras y digo nosotras porque han existido varias N.D., sin mencionar las múltiples personalidades que tiene toda fémina como “Margot” que es mi personalidad intolerante imposible de soportar o la “china bella” que es la N.D. dulce, la que una vez se dejó amar… yo soy el testimonio de tal mutación o contagio y paso a narrarles con la aspiración de encontrar un punto de opinión y de reflexión.
De niña me enamoraba hasta del aire, la inocencia me corría por las venas e imaginaba un amor platónico que se hacía realidad cuando llegaba un príncipe producto del ingenio y me rescataba, todo era como los cuentos, sin villanos del cual ser rescatada pero con las ganas de vivir ilusionada por siempre… para ese momento no sabía que era piel ni química, ni todas las demás necesidades biológicas de mujeres y hombres.
Luego crecí y me enamoré, con tal arraigo, que terminé co-dependiente en esa relación ¡ja! Pero lloré, me despeché, lo sufrí y construí mi metodología, logrando superar lo que pensé que jamás acabaría, pero esto no es tan relevante como lo que estaba por descubrir.
Comenzó mi soltería plena, aprendí a llenarme de valentía, armé una especie de muro de Berlín emocional, fundé una religión desde mi esencia, definí que quería y como conseguirlo, inicié la etapa gestacional de mi carrera, me divorcié del miedo al rechazo y di riendas sueltas al impulso de escribir… y mientras… hombres, hombres, hombres con risas, detalles, llamadas, canciones dedicadas y todo lo que se les ocurra ¿y yo? Incólume, contumaz, inmutable frente a ellos. N.D. simplista, sin expectativas, viviendo desde el “Yo” y no desde el “Contigo”, semejante evolución.
Cuando tomé conciencia me auto diagnostiqué una incapacidad para enamorarme y al principio me satisfacía esa condición, me daba placer resultar insensible y rebosarme en la frivolidad, me dio por observar a mis amigas; y al darme cuenta que sufrían y lloraban, me aferraba más a la idea de que convertirme sólo en mujer y nunca en enamorada era lo mejor. Para ese momento sólo daba amor a los míos, a mi gente, a mi sangre pero a un homo sapiens JAMÁS...
Y así se me fueron 2 años ¡increíble! Me había convertido en la ídolo de mis amigas y conocidas, había desarrollado una inteligencia emocional sin límites, podía sin esfuerzo alguno estar soltera sin un minuto de nostalgia ni de añoranzas, sin llorar ni sufrir pero sin enamorarme y entonces metí el freno de mano e hice una introspección de mi vida preguntándome ¿N.D. mutaste? La respuesta fue: ¡soy un hombre encerrado en cuerpo de mujer! No mezclo sentimientos y tampoco me dominan las emociones… acto seguido me dirigí a un terapeuta.
Efectivamente, había brincado la talanquera llegando a un punto de racionalidad tal que los sentimientos de pareja y las aspiraciones emocionales comunes estaban en coma con pocas esperanzas de recuperación, justo en ese instante se escribió esta crónica y la pregunta de calle es… ¿ muté o me contagié?
No importa, lo trascendental son los síntomas y los míos eran los siguientes:
1. feliz con todos, conmigo pero no con los hombres.
2. hombres = halagos, risas, salidas, pero nunca sujetos para amar
3. frialdad absoluta para resolver situaciones co-protagonizadas con hombres
4. resistencia radical a convertirme en la paraje de… o la mujer con quien X sale.
Pero llegó uno distinto, una especie de hombre en penumbras que creí el correcto, entonces me dejó de agradar el síndrome y emprendí el camino de enamorarme… faltarían páginas para escribir la experiencia pero como todo en la vida tuvo un fin, por decirlo de algún modo porque en realidad nunca hubo un comienzo.
En síntesis, después de lo que pudo ser y no fue llegué a las siguientes reflexiones:
1. debemos vivir lo nuestro el tiempo que dure y debemos intentar aprender y enseñar algo.
2. esta condición no es una condena de muerte es una decisión y recemos porque cuando queramos revertirla aún estemos a tiempo para ello.
3. si usted es romántica, dulce, confiada y tiene ganas de amar no se reprima hágalo… más vale arrepentirse de lo que se hace que de lo que se deja de hacer.
En fin, sea lo que usted quiera ser; cuaima, gafa, enamorada, mutante o contagiada pero sea naturalmente FELIZ.

TÚ… LA POSIBLE CURA PERO EL SÍNTOMA DEL AMOR, TÚ… UN TONO ENTRE BLANCO Y NEGRO, LO INCLONCLUSO, LO SEDUCTOR, MI DESEO, MI PLACENTERA CONDENA… SI DECIDES BUSCARME HAZLO… EL ARGUMENTO RESIDE EN LA DECISIÓN… TALVEZ SIGA AQUÍ.

Con el Alma N.D.

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